Compañías energéticas y tecnológicas buscan fórmulas para mitigar el impacto ecológico de internet, pero el maridaje no es sencillo. La CE promueve el uso de energías renovables en los centros de datos

El impacto medioambiental del tráfico digital se acerca ya al de un sector tan contaminante como el aéreo, con una estela de “datos sucios” que empieza a inquietar a autoridades, consumidores y a las propias compañías de la industria de telecomunicaciones. Cada minuto, se envían 150 millones de SMS o se realizan 2,4 millones de búsquedas en internet. También se incluye, actualización de perfil Facebook o envío de mensajes por WhatsApp– que genera un consumo energético y un nivel de emisiones de CO2 equiparable a industria pesada.

El tráfico y el almacenamiento de datos, la llegada del internet de las cosas o el hecho de que todo el mundo tiene un teléfono móvil conectado supone ya el 2% de la emisión mundial de gases con efecto invernadero. “Cada correo electrónico genera 4 gramos de CO2 y el envío de 65 emails equivale a recorrer un kilómetro en automóvil”, ilustra la consultora FTI Consulting.

‘Brexit’ de datos

  • Reino Unido domina el mercado europeo de centros de datos con una cuota del 60% y entre 250 y 300 instalaciones, según las cifras que maneja la Comisión Europea. La salida del país de la Unión Europea, podría poner en peligro el liderazgo de Reino Unido, si la legislación europea acaba imponiendo la conservación física de los datos en suelo comunitario. Reino Unido también era hasta ahora uno de los mercados que más crecía (9% frente a una media del 5% en la UE), pero podría enfrentarse ahora a una competencia mayor.
  • La mayor parte del consumo energético de las industrias virtuales está vinculada a los inmensos centros de datos y servidores que forman la trastienda de internet. La Comisión Europea calcula que esas infraestructuras –consideradas ya las fábricas del siglo XXI– consumen el 35% de la energía de todo el sector de las telecomunicaciones.

Alta demanda energética

  • Bruselas cifra en hasta 5.000 megavatios por hora la demanda de electricidad por parte de estos almacenes de datos en Europa. Un consumo llamado a dispararse en los próximos años, a juzgar por el crecimiento exponencial de ese tipo de centros.
  • La consultora FTI Consulting calcula que el volumen de datos se multiplicará por diez en apenas cuatro años, pasando de 4,4 billones de gigabytes a 44 billones en 2020. Y es que diferentes fuentes estiman que para ese año habrá más de 25.000 millones de dispositivos conectados generando enormes cantidades de datos. La consultora señala en un reciente informe que ese salto supondrá un colosal desafío de gestión para las compañías de internet, a las que recomienda que empiecen a involucrarse en debates aparentemente ajenos, como los de la política energética.
  • De momento, según reconoce el informe, compañías tecnológicas y energéticas libran la batalla medioambiental por su cuenta. A menudo, los centros de datos se dotan de sus propias fuentes de energía renovable sin recurrir a las ya existentes.
  • FTI considera, no obstante, que ambos sectores están llamados a relacionarse y recomienda a energéticas y tecnológicas que dejen atrás “su zona de confort” y se preparen para una inevitable evolución en paralelo. De hecho, los centros de datos y su descomunal consumo energético ya forman una parte esencial de la agenda energética de la Comisión Europea, en particular, de sus capítulos dedicados a mejorar la eficiencia.
  • Bruselas calcula que del 35% y el 40% del consumo electrico de centros de datos se debe a procesos de refrigeración de locales que albergan servidores de datos. La CE ha puesto en marcha iniciativas de ayuda al sector a reducir el consumo derivado de ese enfriamiento. El proyecto de investigación de la CE llamado RenewIT promueve usar energías renovables en centros de datos y medidas de mejora de eficiencia energética de
  • De hecho Google, Facebook, Apple o Microsoft, han invertido miles de millones en reducir la huella de CO2 de sus gigantescos centros de datos. FTI, señala que Google fue pionero en elevar la temperatura de los centros de datos “al percatarse de que los equipos funcionaban igual de bien a 27 grados que a 20, que era la práctica habitual hasta entonces”.

Fuente: Cinco dias.com

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