Que un ordenador se comporte como un ser humano suena a ficción, más que nada porque las máquinas actúan según la lógica y el ser humano… bueno, lo hace en menor medida. Digamos que somos un poquito más emocionales, y no parece muy fácil hacer que un aparato hecho de chips, circuitos y cables que se comunica en lenguaje binario sea capaz de reaccionar de manera pasional a un click. Aunque, bueno, ¡quién sabe!…

Un grupo de investigadores de la Universidad Carlos III de Madrid está trabajando en proyecto que pretende crear un simulador del comportamiento humano, con el fin de lograr un imitador de las reacciones de las personas a dos niveles: individual y colectivo. En cuanto a este último, las aplicaciones serían de tipo social, e incluso político. Por ejemplo: se podría medir el impacto de una medida en la sociedad incluso antes de implantarla. A nivel individual tendríamos a un simulador capaz de imitar a una persona de una forma muy precisa, tanto que incluso podría pasar el test de Turing, una prueba de habilidad para las máquinas que consistiría en exhibir un comportamiento inteligente similar, o indistinguible, del de un ser humano.

Según Anxo Sánchez, miembro del Comité Científico en el Instituto UC3M-BS de Big Data Financiero e investigador de este proyecto, llevarán a cabo “un experimento para ver cómo se comportan miles de personas (que serán voluntarios) en diferentes situaciones”. Las pruebas se realizarán en un “entorno controlado”, de forma que los investigadores “sabrán las características demográficas de cada individuo” y podrán estudiar los datos de comportamiento en base a ellas.

El equipo realizará experimentos en España, Holanda y Finlandia, se harán con un programa multiplataforma, para que pueda ser usado en ordenadores, móviles o tablets. “Queremos voluntarios de varios países para ver si se comportan de forma diferente según su nacionalidad”, explica Sánchez. Una vez llevadas a cabo las pruebas, los investigadores realizarán una “biblioteca de comportamiento”, con un amplio repertorio que les permita comparar los comportamientos individuales y los de la sociedad en general.

Los investigadores creen que la suya también es una forma de estudiar la formación de burbujas en los mercados. “Ahora mismo se hace con grupos pequeños, los datos serán más fiables si podemos analizarlos con miles de personas”, explica Sánchez. Además, también hay una intención filosófica en su experimento: “Nos interesa mucho ver si la gente se puede clasificar, si hay pocos perfiles de comportamiento o si cada persona es un mundo y el ser humano es inclasificable”.

Fuente: El Mundo.es